y el aire será más azul y la noche más corta. Si no le cura, al menos, le reconforta.
Señor... Anímese. Cuelgue el pellejo en la acera. Súbase al tordillo de madera. Y olvídese de lo que fue y de qué modo y cuélguese en la magia de pasar de todo.
Joan Manuel Serrat


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